
Alfonso
VII había obsequiado, a la Orden del Temple, Calatrava, una fortaleza avanzada en el camino hacia Al-
Andalus, aunque en 1158, los monjes templarios la abandonaron
declarándose incapaces de defenderla y se la devolvieron al heredero de Alfonso, Sancho
III. Ante esta situación, Sancho, estaba dispuesto a ceder la fortaleza a quien
prometiese defenderla, y mantenerla. Un grupo de monjes cistercienses se comprometió a ello, siendo éste el origen de la Orden Militar de Calatrava, en el año 1164.
A pesar de esa perdida, los Templarios mantuvieron su prestigio en Castilla, pudiendo ser demostrado, por ejemplo con la Orden de Santiago, que se instituyó a imitación que la del Temple.
Colaboraron con Alfonso VII en la toma de Cuenca, en el año 1176, y en 1212 tuvieron una destacada actuación en la batalla de las Navas de Tolosa, en la cual, cayó el maestre provincial, Gómez Ramírez, que fue uno de los probable inspiradores de la estrategia castellana de aquel día.
A partir de 1216, la orden intensificó sus acciones militares en el sur, en apoyo a las incursiones leonesas. Por éste motivo, el maestre Pedro Alviti contrajo deudas de las que fue defendido por el papa Honorio III cuando el Gran Maestre pidió cuentas, alegando que había obtenido parejas ganancias militares.
Tras la disolución de la Orden del Temple, y del concilio de Salamanca en 1310, que declaró inocentes a los templarios de Castilla, León y Portugal, muchos de los templarios, deseosos de continuar con su vocación, se integraron en las ordenes militares de Montesa y Calatrava. Los de Portugal fundaron una nueva orden bajo la advocación del primer nombre de la orden del Temple: los Caballeros de Cristo.
Etiquetas: Edad Media, Orden del Temple, Ordenes militares, Por L'e3